Restos momificados de un niño de aproximadamente cinco años de edad, cuyo sexo no se puede determinar. Se encuentran completamente ennegrecidos y en estado fragmentario, lo que impide realizar un estudio exhaustivo. Se observaron daños debido a condiciones ambientales adversas, almacenamiento inadecuado, y la acción de insectos y roedores. Además, la momia presenta fragmentación y pérdida de algunos elementos, como la pierna derecha, junto con desprendimientos, resultando en una integridad corporal estimada entre el 50% y el 60%.